Criterios y ruta de poda

Criterios de poda aplicados en el arbolado urbano 

Acertaplanaoides

 Poda: del 29 al 31  de marzo 

  • Poda de alineación: c/ Baserria, c/Gobelbide, c/ Etxezuri, c/ El Carmen (ardillas)
  • Poda de altura: Tomás Olabarri (redondeo copas de Ligustrum), Zugazarte 50 (tilos), Bostgarrena 28 (laurel, saneo encinas)

A la hora de actuar en materia de poda sobre el arbolado público existente en las calles, vías y jardines del municipio de Getxo, se tienen en cuenta diversos factores, como son especie; edad del árbol en cuestión; estado sanitario; zona donde está cultivado; interferencias sobre la población, peatones, viviendas y tráfico; riesgo sobre las personas o cosas, etc.

Así, como resumen se actúa con carácter anual sobre la poda con eliminación de la totalidad del ramaje que compone la copa de los plátanos existentes en arbolado de alineación de calles, los cuales llevan un tratamiento de poda sobre “cabeza de sauce”, basado en la realización de cortas sistemáticas todos los años de la vegetación del año sobre el mismo punto. De este modo, se genera una especie de muñón, a partir de la cicatrización de las heridas que cada año se producen y del crecimiento del tejido cicatricial.

Se trata de zonas donde no existen posibilidades de crecimiento libre de los ejemplares, y donde la elección de la especie se hizo con criterios poco prácticos en su momento.

Se trata de contener la copa, de modo que no invada propiedades colindantes, y no cause interferencias sobre luminarias, tráfico (Avda del Angel), viviendas, etc.

En ningún caso se trata de una poda conducente a eliminar hojas por cuestiones de limpieza, sino que se da la circunstancia que aun estando los árboles en reposo invernal, mantienen buena parte de la vegetación en las zonas más protegidas (entre calles) o en años climáticos atípicos. Además la campaña de poda se centra en los meses de invierno al ser la temporada donde las especies arboreas soportan mejor estas acciones,ademas de por cuestiones organizativas de la actividad de la empresa de jardinería ya que ha de ser razonablemente extensa en el tiempo para garantizar alcanzar los objetivos propuestos.

Este tipo de tratamiento se da sobre todo en lo plátanos de alineación, pudiendo aplicarse también sobre determinadas especies como Arces negundos (Las Mercedes), etc. o allí donde las dimensiones de las aceras, proximidad a viviendas, etc. no permitan el desarrollo de la copa más allá de lo que la vegetación anual representa.

Aparte de esta poda invernal tambien se realiza una poda en primavera no tan larga en el tiempo y no sobre todos los ejemplares debido a las interferencias con determinadas viviendas dada su proximidad.

Esta poda en verde se complementa con un “refaldado” o resubido de la copa, con eliminación de los brotes bajeros, que surgiendo por debajo o a nivel de la cruz (lugar donde se divide el tronco en ramas principales) llegan a causar molestias a los viandantes al derivar en orientaciones hacia la base debido al peso de la vegetación, lluvia, y otros factores.

Se trata de una operación que puede iniciarse en el mes de junio y se mantiene continuadamente hasta la llegada de la poda de invierno.

En los árboles en zona verde, con posibilidades de desarrollo de la copa hacia dimensiones mayores, sin riesgo para los usuarios, y donde exista suficiente distancia hasta edificaciones, zonas de tráfico, luminarias, etc. se tiende a favorecer un crecimiento natural del árbol una vez que se ha constituido una estructura firme que soporte el peso y carga de una copa más generosa, sobre todo en zonas expuestas a vientos. En ocasiones se hacen necesarias podas sistemáticas para alcanzar este primer estadio, pero luego se trataría tan sólo de buscar un equilibrio y un desarrollo del potencial ornamental y dimensiones naturales por las que en su día fueran cultivados.

En zonas expuestas (Espigón Txurruka, Ereaga…), las condiciones del medio son tan hostiles, que se hace necesario mantener la copa en dimensiones reducidas para evitar fracturas mecánicas de la copa debido a la exposición al viento.

Sucede lo mismo en árboles de alineación en acera expuestos a estos factores y en otras especies, como es el caso de los Tamarix, donde con la poda se busca, no la eliminación de la totalidad de la brotación anual, sino una reducción del volumen de vegetación expuesto a los fuertes vientos.

En otras especies especiales, como son los Ligustrum de alineación, el objetivo de la realización de podas sistemáticas es además el de conseguir una copa compacta, redondeada y densa, que además de no causar interferencias, otorgue en determinados espacios un carácter formal y arquitecturizado, con sensación de orden.

En el caso de los Chopos, por ejemplo, y otras especies con elevada capacidad de desarrollo de la copa, las podas son en principio de formación y de mantenimiento, con eliminación de ramas secas, rotas o enfermas, y aquellas que por su ubicación, peso o grado de inserción en el tronco, pudieran representar un riesgo de rotura o causar interferencias.

Dado que se trata de especies de elevado potencial de crecimiento ante condiciones favorables del medio, y como quiera que en las ciudades ha de contemplarse también el factor de seguridad, periódicamente, cada ciertos años (variable, pero entre 8 y 10) puede contemplarse la necesidad de proceder a reducciones sistemáticas de la copa, que posibiliten reducir sus dimensiones hasta soluciones aceptable, minimicen riesgos, y posibiliten o mejoren las posibilidades de actuación en materia de mantenimiento en el tiempo

Otro tanto sucede con los tilos, siendo ambas especies muy propensas a sufrir focos de pudrición, con lo que actuaciones sistemáticas de poda anual quedarían descartadas tanto por problemas sanitarios, como por cuestiones de índole estética, ya que eliminan por completo su carácter ornamental, representando un impacto negativo en el paisaje.

Respecto al tratamiento en materia de poda que se dispensa al arbolado en formación libre en zonas con existencia de viviendas en el área, se actúa cuando las interferencias son tales, o se detectan síntomas externos que evidencien posibilidad de existencia de riesgos, con lo que se tiende a disminuir los mismos.

Se actúa sistemáticamente en materia de rebaje o reducción drástica de la copa en aquellos ejemplares, que cumpliendo una función de soporte del terreno y contención de la erosión, ocasionen pérdidas de la posibilidad de observación visual del paisaje desde espacios públicos diseñados o concebidos para tal fin (Mirador Mª Cristina, Miramar, Satistegui…), siempre actuando con criterios técnicos que no pongan en risgo la supervivencia de los ejemplares a tratar.

No se actúa en este sentido cuando las interferencias sobre la observación o disfrute del paisaje tenga carácter individual y ponga además en riesgo no sólo la integridad de los ejemplares que intervienen, sino que pueda atentar además sobre la composición y naturalización del paisaje circundante en su conjunto.

 

 

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